Tuesday, February 22, 2011

Tus labios

Quiero morderte los labios.
Chupártelos hasta hacerlos estallar
como la cáscara de un mamoncillo.
Arrancártelos de manera despiadada y hostil.
Que se desinflen, se desangren en mi boca
y me inunden como la lava ardiente de un volcán en Guatemala
mientras tú, indefenso y baboso, te quedas sin labios
por culpa de mi succión caníbal
y yo quede con pinta de vampiro de halloween.
Pero me aguanto porque soy pudoroso.
Y te miro, con mi cara de deseo salvaje
que me deja inmundo en el ridículo.

Monday, January 31, 2011

Hoy

Hoy tengo ganas de escribir algo bonito, algo realmente inspirador, pero no se me ocurre nada, así que solo escribiré que me corté el pelo y quedé bonito :)

Monday, June 28, 2010

Coitus Interruptus

Otra vez la misma mierda. Hace tanto que no lo hago que ahora se vuelve a ver extraña la sangre en mis manos. Al principio me asustaba mucho, pero ahora se ve tan natural. Ni el olor me desagrada. Me recuerda al sitio donde mi mamá compraba la carne para la semana. Ya ni siquiera me preocupan mis culpas. Todas se fueron enredadas entre el pelo del policía cuando el golpe seco contra el muro celeste al fin abrió su cráneo.

Se ve tan insignificante ahí tirado. Gutiérrez dice su placa. Policía puto. Pensó que podía venir con su uniforme azul planchadito a mi casa con la excusa de hacer unas preguntas de la municipalidad y convencerme para que me lo cogiera. Qué pelotudo!
No más. No quiero más muertos en mi vida. Estoy cansado de la sangre, de los ojos entreabiertos, pegados por las lágrimas que juntadas se vuelven mocos; de los dientes partidos, de las orejas con hilos de sangre seca. Estoy cansado de los tapetes manchados, de las moscas merodeando, de los pelos que quedan regados por ahí con una que otra gota de sangre dura. Y las miradas aterradas cuando me acerco con un cuchillo, un martillo, con un picahielo; esas no me cansan, esas me recalientan. ¿Por qué no son capaces de tener un poco de dignidad al momento de morir?

Por qué no entienden que ya no quiero ser taxi? Ya no quiero coger por dinero. Ya no quiero tener que sacarles plata y matarlos por el asco que me produce estar con otros hombres. Las mujeres me dan asco también. Desde la vez que mi mamá se hizo la estúpida luego de ver cómo mi papá me cogía en ese paseo a Entre Ríos, dejándome el orto ensangrentado y la vida hecha mierda.

Se han pasado rápido estos 14 años. También pasaron siete hombres y una mujer que creyó que pagándome me la iba a coger como los dioses. Esa malparida es la que menos remordimiento me da. Usaba el mismo perfume de mi madre. Perras las dos; malditas hijas de puta, que se pudran en el infierno todos. Quiero ser inocente. Quiero ir a San Telmo y comer churros y ser feliz como los turistas que veo pasar. Pero no. Ahora tengo que limpiar toda esta mierda que ha dejado el policía puto porque después de morir se ha cagado. Cómo me molestan los que se cagan como el escritor ese, el maricotas que me levantó una noche en Contramano y que insistía en llamarme Yesica. Ese maraca se orinó cuando le di el primer golpe con la lámpara que tenía en su living. Jajaja, no puedo evitar reirme cuando sus pedos anunciaron una monumental cagada. Qué irónico; terminar su vida cagando! Si al menos me hubiera cogido.

Pero, de vuelta a la rutina. Cortar los brazos, partir las rodillas para separar las piernas, un golpe seco a la columna para cortar el tronco y la cabeza. Esa es la que más me gusta cortar. Una vez que no hay cabeza, es como una gallina; si no le ves la cara, es más fácil comérsela. Luego, ácido sulfúrico comprado en tres ferreterías de diferentes sitios de Capital. Bah! Otra tarde perdida, cuando podía salir por ahí a caminar. Hace una tarde linda para un porro en los Bosques de Palermo.

Tengo que pagar las expensas. Ya me ha tocado tres veces el encargado esta semana. Debí haberme cogido al milico puto. Pero, ¿para qué? Este pensaba que me iba a coger gratis porque en la billetera solo tiene 33 pesos. Su esposa y sus niñas se ven dulces. Bonito vestido el de la más chica. Necesito recoger el desastre y deshacerme de este. Ojalá alcance a ir al cine al final de la tarde.

Friday, May 28, 2010

Fashionista

Vómito = delgadez.
Mis dientes blancos, y una lipectomía, trés chic!.
Belleza tipo Linda Evangelista…
aunque demasiado gorda para mi estilo.
¿El precio de la moda? Ninguno.

Perfecta, el mejor adjetivo para mí.
Louboutin, Nancy González y Elsa Peretti Vintage,
los escogidos para mi vestido rojo de la última Colección
de Alexander McQueen (Alex, sweetie)
y la cara de envidia terrenal de los miles de nadies
a la entrada del Flamingo Road, lugar de la gente fashionista,
como yo. Todos con deseo, ninguno con posibilidades. Inalcanzable yo,
Admirada yo, popular como Cristo, pero versión fashion.

Ya en la calle, ganadora total. Mi ferrari por Melrose Street y Jimmy James en el radio. La noche, mi escenario, ¿La luna? Opacada por mi brillo natural y las estrellas en el cielo, tan lejanas… La única estrella aquí: Yo.
El camino despejado, solo luces y flashes de paparazzis en la entrada.

- Con cuidado, Valet boy. ¿Un autógrafo? Claro.

Con cariño para James,
XOXO
Darling.


Mi cabello, el viento, mi mejor ángulo. ¿Para Vanity Fair? ¡Un beso para Graydon!
Mis admiradores, absolutelly fashion, ¿Una foto? Ok cariño, más tarde.

Adriana, Giselle, Tyra y yo. Perfección absoluta.
No cielo, no Dios, no pobres, no feos, solo nosotras…

- Toc toc toc
- ¿Dios?
- No, pendeja yo. ¡Albeiro, la peluquería! Doña Regina la de las dos, ¿que quiubo de
su alisado permanente?
- Mmm? Hiuemadre, ¡dos y media de la tarde ya! ¡Nooooooooooo! ¡Qué injusticia! ¡Solo
un sueño!
- ¡Ésta loca! ¡Tras de perezosa, estúpida!

Sunday, May 16, 2010

El Anatema de Laura aunque la historia no se trate de Laura, pero rima en este título que es sobre un anatema, pero no de ella.

Si las escenas de las películas salen mal en el momento de la filmación, se repiten hasta que queden bien; pero si las escenas se repitieran tantas veces que nunca se pudiera avanzar en la filmación sería un desastre económico y una total pérdida de tiempo y de esfuerzos para el director, los productores, los actores y toda la gente involucrada en la producción.

Esa pareciera ser la historia de mi vida. La repetición eterna de una escena que he vivido millones de veces y que no quisiera que avanzáramos hacia un final feliz.

9:45 a.m. desayuno. Él me ha dicho: - si quiere desayuno ahí está. Yo me he levantado de mi cama nuevamente decepcionado, triste, anhelando la muerte como lo he hecho estos días. Me siento metido en una cámara hiperbárica; asfixiado, ahogado, con mis venas hinchadas tratando de recibir la última porción de oxígeno para no morir asfixiado en un cilindro de hierro indestructible. Claustrofobia total. Me dirijo a la cocina. Huevos revueltos, melón, una bolsa de pan, un pocillo, miro. Qué bien servido, como siempre, pero que fastidiosa situación, como siempre.

El pocillo está vacío. Él está preparando chocolate caliente. Yo solo miro la olla. No quiero mirarlo a él. En el radio de la cocina suena Carlos Vives. “Ay corazón mira bien …tarararaaa… cosas del querer” , él canta y baila y yo trato de llevar mi mirada a un punto fijo en el infinito para no verlo en su sarcástica y falsa felicidad. No me habla y le molesta esta situación vomitiva tanto como a mí; pero aún así canta canciones del corazón.

El chocolate está listo. Me sirve primero a mí. Casi lleno. Se sirve él mismo. Tres cuartos de pocillo. Deja la olla en la estufa (esa palabra nunca me ha gustado…estufa…sí, fea) se sienta y comenzamos a comer como si estuviera él solo y yo fuera un fantasma o como si yo estuviera solo y él perteneciera a otra dimensión. No nos vemos, no nos sentimos, no existimos, pero Carlos Vives sigue cantando ahora alguna canción dedicada a un amigo llamado Gustavo nosequémierdas y yo pienso que la escena está completa con un detestable vallenato.

Terminamos el desayuno. El se levanta, toma toda la loza suya y mía que está vacía y que ha quedado sucia y se dispone a lavarla. A mí solo me queda el chocolate caliente que he probado y me ha sabido horrible. He intentado tomármelo mojándolo en pan, pero sale tan clarito el pan, sin color a chocolate, que renuncio al experimento. Odio la leche y este no ha tenido suficiente chocolate para que sepa a chocolate y no a leche y yo solo miro como las natas oscuras de chocolate se van asentando sobre el chocolate caliente. El lava de espaldas a mí. Yo me entretengo jugando con el alambre que cierra la bolsa de pan. Es blanco y hago un semicírculo que al ponerlo sobre el mesón de granito negro brillante forma un corazón y yo pienso que así es mi vida. Tratando de armar un corazón con un reflejo de algo que no existe en la realidad. Sigo los giros y dobleces del alambre (el de la vida real) hasta que me sumerjo en los giros y dobleces del alambre del reflejo. Se ve bonito. Lástima no tener una cámara para tomarle una foto a mi obra de arte efímera. Hasta de pronto me la publicarían en la Tate Modern y muchos fotógrafos me sacarían fotos y muchos periodistas me harían preguntas sobre cómo llegué a esta obra y yo respondería estupideces inteligentes como “mirando el devenir de la vida” ó “haciendo un anatema de las relaciones sentimentales del siglo XXI” o no sé qué otra culada así.

Paréntesis: no sé qué carajos significaba anatema, pero cuando estaba escribiendo esto, me sonó bonito y lo busqué en Google. Esto me salió en wikipedia:

“Anatema (del latín anathema, y éste del griego Ανάθεμα) significa etimológicamente ofrenda, pero su uso principal equivale al de maldición, en el sentido de condena a ser apartado o separado, cortado como se amputa un miembro, de una comunidad de creyentes.

Era una sentencia mediante la cual se expulsaba a un hereje del seno de la sociedad religiosa; era pena aún más grave que la excomunión. Su significado originalmente procede del griego, como una "ofrenda" a los dioses; posteriormente vino a significar:

  • Estar formalmente separado,
  • desterrado, exiliado, incomunicado o
  • innominado, a veces malinterpretado con el significado de maldito.”

Qué interesante definición. Y por qué se me vendría a la mente esta palabra que no conocía? ¿Dios, eres tú? No tengo respuesta. Desarmo mi obra de arte para cerrar el pan y sigo esperando que él salga de la cocina para tirar el chocolate. Él ha terminado de lavar, secar y acomodar los platos (cuando yo los lavo, no los seco, solo los dejo en el escurridor que se sequen solos y después los guardo). Él lo hace como una lección indirecta de lo que debo hacer.

- Mire: los platos se lavan, se secan y se guardan, ¿entendió?

- Ajajajaja, ¡guau!- bato la cola como un perrito aprendiendo.

Terminó. Salió de la cocina y yo me quedó ahí con el chocolate feo. Me paro. Voy al baño, me encierro y lo boto por el inodoro (otra palabra fea, además, ¿por qué inodoro si cuando uno caga termina oliendo inmundo?) El hecho es que espero unos segundos para que el olor del chocolate derramado no me delate. Salgo. Y él ha puesto ahora a Paloma San Basilio y habla por teléfono con algún amigo me imagino porque le pregunta cosas de amigo y pone ese tono vulgar-falso de amigo como el que usa cuando habla con sus amigos.

No me lo aguanto. Me gustaría tirármele con un picahielo y sacarle los ojos. Grita maldito, grita, cobarde! Pero solo suspiro y continúo escribiendo. ¡Me he vuelto tan cobarde, tan estúpido, tan insignificante a su lado! Todos me lo han dicho, pero nadie vive mi vida por mi. Deberían. Me ayudarían mucho. Que me acostara a dormir y alguien me suplantara, le dijera las verdades racionales que mi cerebro sabe, pero que mi estúpido corazón disimula, lo echaría lejos, a patadas como un perro sarnoso, insignificante, estúpido, malparido, y a la mañana siguiente cuando yo me despertara, pajaritos en la ventana, un sol con una carita feliz asomándose tímidamente entre una nubecita blanca de algodón en medio de un cielo azul rey y yo, radiante, feliz, perfecto.

¡Qué mierda es la realidad! El continúa hablando por teléfono con alguien, como diciendo: soy perfecto, soy seguro, tengo amigos, no te necesito, cuando sé que él es un miserable dependiente de mí tanto como yo de él.

Colgó. Y Paloma San Basilio se calló al fin, pero ahora suena una zarzuela y el canta destemplado como loco desde su cuarto. ¡Qué marica! Pienso. “lararararaaaaaaaaa tin tin tiiiiiin chun pirunpirunpin chuuuun…como te sentiriáis sobre mi caballo que es aura y señora como os sentiréis sobre miiii personaaaaa y las delicias de mi soledad…” no la entiendo mucho porque el señor que grita que debe ser un famoso como Plácido Domingo o alguien así no entona. ¡¡¡Nunca he entendido por qué la gente disfruta tanto de la ópera si no se les entiende nada!!! Creo que es una actitud arribista que viene de siglos atrás y en donde la gente pobre, que nunca tuvo acceso a la ópera de los reinos, va hoy en día a teatros, después de que la revolución industrial los convirtiera en pequeños burgueses que les permite comprar una boleta, la más barata, con descuento de la tarjeta de suscriptores de algún supermercado, para ponerse, el día de la obra, una bonita bufanda, comprada en ese mismo supermercado, junto con sus mejores galas y asistir al evento cubiertos en un halo de “oh! Qué culto soy, mírenme! Así no entiendan ni mierda, como yo mientras oigo a este señor enredado cantando y seguido muy de cerca de él, que canta como los dioses, del Haberno y generan un dueto infernal que me hace dar ganas de tirarme por una ventana.

Odio a Carlos Vives, odio a Paloma San Basilio, odio al señor de la zarzuela. Lo odio a él. Pero así como los odio, los tarareo porque los he escuchado tantas veces en esta escena repetitiva que ya me los sé pues mi vida se repite cada mañana ó día por medio ó semana de por medio y siempre regreso a este punto muerto en el que estoy en este momento y del que me pregunto si saldré alguna vez. Como una escena maldita de alguna película grabada para la Dimensión Desconocida en donde gigantes invisibles juegan con nosotros como títeres de plástico desgraciados a los cuales les toca seguir en la rueda de la fortuna girando eternamente sin descanso, sin remedio, sin vida.

Saturday, February 20, 2010

¿Cómo será mi muerte?

¿Cómo será mi muerte?
¿Será dulce o dolorosa?
¿será completa o por partes?
¿Será sola o acompañada?
¿será consciente o descuidada?

y ¿Cómo será mi morida?
¿será vergonzosa o comprensiva?
¿será antibiótica o desconectada?
¿olerá feo o será insignificante?
¿será espantosa?,
¿aterradora muerte llena de fantasmas?
ó ¿apacible barca donde me despidan
desde la orilla los seres
que me quieren?

¿Será culpable?
¿será con Dios?
¿será silenciosa?
¿será altanera?
¿será indigna?
¿de tubos llena?
¿será de noche?
¿será en silencio?

¿será muerte?

Wednesday, July 01, 2009

Grace X

Graciela tenía 17 años la primera vez que decidió usar una ayuda extra a la hora de masturbarse. Al principio, dudó en si utilizar un pepino o una banana, pero se decidió por el primero ya que era más suave. Lo disfrutó, pero no lo suficiente ya que su deseo de sexo iba creciendo cada minuto más y más.

Nunca había tenido sexo con un hombre real. A pesar de que sus amigas le dijeran que ser enana no era impedimento alguno para el amor y menos lo era que tuviera un ojo desviado o manchas en sus dientes, pues lo esencial era invisible ante los ojos como decía Saint Exupery; ella veía que sus amigas salían con novios y se divertían, mientras ella pasaba las tardes y las noches sola, encerrada en su cuarto jugando con pepinos, pomelos, botellas y otros artilugios para la satisfacción corporal.
Ocho años después, se encontraba a sí misma atrapada en un laberinto; sola, sin pareja, sin otra amiga más que su abuela a la que visitaba cada 15 días en un sanatorio donde estaba recluida por problemas de demencia senil hacía cuatro años. Graciela pensaba que Dios había querido burlarse de la humanidad creándola a ella y pensaba que su única salida era quitarse la vida con dos frascos de triptanol, el medicamento que tomaba para calmar su ansiedad por masturbarse con objetos poco aptos para el consumo humano.

Una noche, cuando se distraía jugando con una berenjena, de pronto vio como una luz fuerte salía de su placard. Por un momento pensó que era un incendio, pero la hermosa luz azulada que salía del mismo, le daba paz. - ¿Sería la Virgen?- pensó; sus dudas fueron resueltas de inmediato al emerger del closet una dulce señora, de cabellos plateados, con la tez suave y los ojos claros como el agua, que portaba en su mano una varita mágica con una estrella brillante en la punta y de la cual emanaban chispitas incandescentes.

-Hola Graciela- le dijo amablemente la señora – soy tu hada madrina y he visto tu sufrimiento a lo largo de los años, por lo cual he decidido acudir a ayudarte. Déjame decirte que ya he elevado una queja ante el Tribunal Superior de Dioses porque fue injusto el trato que te dieron al momento de asignarte las características físicas; por eso, estoy aquí para remediar en parte tu dolor.-
Y diciendo esto, la mágica señora levantó su varita en dirección a una asombrada Graciela, pronunció algunas palabras extrañas e hizo que todo su cuarto se iluminara dejándola ciega por unos breves instantes.

Cuando abrió los ojos, ya era de día. Estaba acostada en su cama como de costumbre y el teléfono sonaba sin cesar. Se sorprendió porque nunca la llamaban y decidió no contestar pensando que sería como siempre número equivocado. Se dio vuelta y encontró el periódico junto a ella. Le extrañó verlo ahí, pero leyó el titular donde decía que Grace X, una afamada actriz porno enana, estaba de visita en la ciudad causando un furor inusual entre sus seguidores. Graciela quedó de una sola pieza. La foto del periódico era la suya propia; ¡el Hada Madrina de la noche anterior la había convertido en una actriz porno! Sorprendida, emocionada y asustada, leyó toda la nota que ocupaba una página completa de la sección de farándula, en donde le revelaba que ella era una de las más famosas actrices porno del planeta; que había ganado tres premios Ninfa, dos AVN, que había trabajado junto a estrellas como Rocco Sifredi, Nacho Vidal y Jenna Jameson y que había regresado a la ciudad a presentar su primera producción en BluRay, la nueva tecnología que permitía una calidad insuperable en imagen y sonido.

La diminuta mujer pegó un grito de alegría y su minúsculo cuerpo, deforme y extraño se estremeció de emoción. El teléfono aún timbraba insistente y Graciela, o ahora Grace X, como mejor sonaba, dio un salto y contestó. Al otro lado, Jeff, como se identificó, le dijo que estuviera lista porque en 45 minutos pasaría a buscarla para llevarla a una sesión fotográfica con el afamado actor local Adam Horny.
Ella no podía creer su suerte. Bajó la mirada y vio su cuerpo. Regordete, contrahecho y feo como siempre, pero ahora revestido de un mágico poder otorgado por su hada madrina. Ella era Grace X y había tenido todo el sexo del mundo sin darse cuenta!

Se duchó rápidamente observando especial atención a su cuerpo. Se tocaba y no podía creer que los miembros más famosos y exclusivos del planeta hubieran sido suyos. Se calentaba pensando en aquellos que habían pasado por su boca… ¿habría hecho alguna sesión de anal? y un escalofrío de emoción recorrió su minúscula espalda.
Cuando salió del baño, encontró a un hombre sentado en su cama. La miraba fijamente y ella le preguntó quién era mientras la invadía una sensación de excitante terror. El desconocido se levantó de la cama y se abalanzó sobre ella tumbándola al suelo. Comenzó a besarla impúdicamente, mientras desabrochaba su pantalón. Ella se dio cuenta lo que iba a suceder y no alcanzó a decir una sola palabra cuando sintió una enorme pija atravesando su exótico cuerpo.

Inmovilizada, Graciela no podía creer su maravillosa suerte mientras aquel extraño que ingresaba en su cuerpo, le gritaba jadeando que era suya y de nadie más; La lujuria se combinó con un excitante terror cuando el misterioso amante comenzó, sin dejar de embestirla, a apretar su cuello mientras le gritaba babeándola con ira y con amor, que era una puta, que no merecía vivir y que la amaba, que la amaba, le gritaba que la amaba...

A la mañana siguiente, el diario local anunciaba penosamente la muerte de Grace X, la archifamosa estrella porno enana, violada y ahorcada a manos de un fan compulsivo quien había entrado al cuarto de la vedette mientras esta se alistaba para una sesión fotográfica; en el informe periodístico se incluía la fotografía del cuerpo inerte de la sex symbol, cortesía del cuerpo forense, y en cuyo rostro se dibujaba, en medio de los moretones, una extraña sonrisa de satisfacción; muchos lloraron, el fan, capturado luego, fue sentenciado a muerte y el hada madrina, quien se tomó atributos que no le correspondían, fue despojada de su cargo y hoy pasa las tardes trabajando como prostituta mature en un cine porno del centro de la ciudad.

Monday, May 25, 2009

Pomelito

Alberto. 47 años.
Arenales y Suipacha.
Abogado en ejercicio de la profesión. Catedrático.
Lo conocí a través de la página de osos de Buenos Aires. Atravesé raudo y veloz las 6 cuadras que me separaban de Pomelito que era su nick. Seis cuadras en las que intenté recordar todas las posiciones del Kama Sutra ilustrado que una vez encontré en el mercado de las pulgas. Alberto me esperaba en su piso completo. Tendría vista sobre la 9 de Julio?
toco el citófono. Hola, soy yo, ya bajo. (esta es mi ultima oportunidad de salir corriendo y no ver a Pomelito, lo borro de mi Messenger, lo borro de la página de osos y listo, no ha pasado nada) veo a través de la puerta de vidrio los numeritos del ascensor descendiendo; 10, 9, 8...4...(corre, vete, nadie va a decir nada) tin...se abre la puerta del ascensor y alcanzo a revisar cómo estoy parado, no vaya y piense que soy un fácil por haber aceptado su invitación a lamerme el horto y coger a la primera; trato de poner cara de serio, pero no amargado, más bien del tipo buena gente. Abre la puerta...Pomelito? sonrío estupidamente, hola querido, contesta y me saluda con un beso.

En el camino al ascensor lo escudriño; es gordo, canoso, viejo, feo, huele mal y tiene cara de depravado junkie. Abre el ascensor, entramos, cierra la puerta y marca el 10. Una vez comenzamos a subir, se me abalanza y comienza a besarme embadurnándome con una baba asquerosa y repulsiiva. (Pomelito puerco, pienso). Esquivo su boca y le ofrezco mi cuello indefenso para que lo lama, lo chupe y lo babosee todo (tendré que bañarme apenas llegue a casa, pienso).

Aleluya, llegamos! no más babas por 2 minutos. Seguí dice. Sigo, actúo. Miro alrededor y veo un apartamento completamente sucio, pero lleno de libros y obras de arte. me acerco a la ventana, si tiene vista a la nueve de julio. Querés tomar algo, me dice? Gaseosa de Pomelo, respondo.

Una vez acomodados en el living, Pomelito se abalanza nuevamente sobre mi y comienza a besarme, a tocarme, a manosearme. Pomelito va a cumplir lo pactado, pienso y yo me dejo pensando, este será el primero que oficialmente me coja en Bs As. Yo quería que fuera uno de los tres millones de tipos buenos que he visto en la calle, en el subte o en los colectivos, pero Pomelito se ganó la quiniela de tenerme!

Mientras pienso esto, Pomelito me ha desnudado y a él también dejándome ver un ombligo salido como de un niño pobre de Camerún. A Pomelito se le salió el ombligo de tanto comer pienso y mis pensamientos son interrumpidos por un voraz alienígena que se quiere devorar mi pecho. Para ponerme a tono, yo gimo como una puta dominicana como la negra que encontré el otro día en Florida y Lavalle y me ofrecía sus servicios por 200 pesos. Pobre, esa venta nació muerta conmigo. Pero me imagino cómo gemiría ella y yo gimo. Ahhh, uhhhhh, ohhhh...y Pomelito se ha convertido en Pomelote. Tarzán subdesarrollado y poca cosa que no consigue lograr una erección digna mientras yo, convertido en una meretriz caribeña grito y me asombro de lo ridículamente histriónico que puedo llegar a ser.

Pasado un rato y para darle la estocada final, decido acabar para terminar con esta payasada. Luego de la cumbre, nos vestimos como si fuéramos tarde para una cita en un tribunal, bajamos el ascensor ya sin babas y cruzando algunas palabras amables, pero vacías, salimos un día, yo te escribo, ahi nos vemos, bla bla bla...

Con otro beso como el de la entrada y un hasta pronto, Pomelito se despide de mi, llevándose mi dignidad y dejándome el horto más mojado que una ballena en Puerto Madryn mientras yo comienzo mi recorrido de regreso a casa de donde no debí haber salido.

Friday, May 22, 2009

Perfil de una Prostituta Vampiro (Perfil psicográfico)

Prostituta Vampiro
426 años 1,75 Blanca Ojos azules Pelo largo Nariz perfilada

Yo recorro las calles de Buenos Aires desde 1930, cuando llegué en un barco, huyendo del poderío nazi que sumergía a Europa en una oleada antisemita y que había hecho que los clientes que conseguía en las calles de Munich escasearan. Yo me alimento de sangre, pero necesito dinero para vivir así que me prostituyo desde 1846, cuando gasté los últimos peniques que tenía fruto de la herencia que me había dejado Steve Willcot, un rico comerciante inglés de Yorcestershire, que me dejó una fortuna, a cambio de su mortalidad y mi cuerpo, al cual yo, en un momento de interesado maternalismo acepté convirtiéndome en Mrs. Willcot, una dama de alta sociedad con gustos góticos.

Junto a Steve viví momentos inolvidables. El disfrutaba de mi cuerpo y yo de su dinero y de sus empleados, que él traía a casa para que yo devorara gota a gota. Mmm, como olvidar el sabor de la sangre en Yorcestershire…

Años después, Steve murió y la comunidad, enardecida por años de alimentarme, me expulsó de la campiña; así fue como emigré a Madrid, luego a Berlín y finalmente a Munich, en donde, a falta de dinero, ejercí la prostitución como única fuente de ingreso.

Fueron años felices. Yo recorría las calles de Munich en busca de hombres sedientos del amor de una mujer y que estaban dispuestos a que yo les diera una pequeña mordidita y les cobrara una ínfima cantidad a cambio de mi cuerpo.

Hasta que los nazis llegaron. Con tan mala suerte que me encontraron justo en el momento en que le hacia una apasionada fellatio a un cliente judío y me enviaron al guetto de Dummheit a las afueras de Munich, de donde pude escapar, no sin antes aprovisionarme de alimento, devorando a dos guardias y un oficial que esperaban ansiosos el tren que se desharía de nosotros en alguna cámara de gas.

Finalmente, y tras seducir a Wolfgang, el director de la oficina de permisos de salida de Alemania, logré tomar un barco procedente de Bremerhaven y que se dirigía a Buenos Aires, la capital de un país suramericano que había crecido en población europea y que ofrecía condiciones aceptables de vida.

En el barco, intenté portarme bien sólo alimentándome de algunos de los animales que llevaban en bodega por miedo a que fuera descubierta y me arrojaran al mar. Es cierto que los vampiros podemos volar tras tomar forma de murciélago, pero estaba a cientos de kilómetros de tierra firme y no quería exponerme a una muerte ahogada, por inanición y mucho menos incinerada por la luz del sol.

Luego de 63 días de viaje interminable, arribamos al puerto de Buenos Aires, una ciudad que crecía entre el bullicio suramericano y la inmigración europea a la cual yo pertenecía y que llegaba entre una maraña de aristócratas, obreros, sastres, artistas y prostitutas que huían de la hecatombe nacional socialista.

Luego de instalarme en un pequeño conventillo de la calle San Martin, que recordaba a un prócer patrio, lloré a mares por verme abandonada en el último rincón del mundo, sola, pobre, sin amigos, sin apoyo otro que el de mi leyenda personal que hacía que ingiriera varios litros de sangre por día para mantenerme bien en una vida que deseaba, hacía más de dos siglos, que acabara.

Monday, September 08, 2008

La vida es más que una sanduchera

Ayer domingo volvimos. digamos que él tenía fríoy yo me metí entre sus cobijas (que antes también fueron mías) y él acostado y con frío y yo acostado junto a él y pordebajeado, pues como que compaginamos por un breve instante. ESTÚPIDO, ESTÚPIDO, ESTÚPIDO, $%&$/%$·% soy un guevón - sonrisita cula...

De pronto, me dio la cara y me preguntó, no sin antes notar mi erección involuntaria,
(uich, qué es eso? preguntó - Frío. respondí) que si quería ser su novio de nuevo. Sentí como si me preguntaran si quiero ser presidente de la luna. Muy rico y todo, pero que mierda!!! -no, no quiero, ya no te soporto, ya estoy absolutamente aburrido de tí, me sabes a mierda, no soporto ni verte, te detesto, te odio, te aborrezco, yo solo me quiero ir para Buenos Aires, conseguirme al hombre de mi vida y olvidarte, no saber que existes, hacer como si hubiera saltado de los 22 a los 32...

- sí amor - respondí.

Entonces, él me dio un beso. con lengua. de esos que no me daba como desde el 2004. y yo le respondí, con algo de temor después de tantos años de que me volteara la cara. oh sorpresa, no volteó su cara para el otro lado. me respondió el beso. (el brujo tenía razón - pensé - Veo sexo en las cartas...van a tirar...). brujo adivino!!!

Pero algo pasó. no sé que fue. es como cuando uno se come un sanduche y sí. está rico, pero algo le falta. Tal vez más glucosa al queso o como si el jamón fuera hecho de una parte de la vaca que no es completamente satisfactoria. Era como besar no sé, a un balón que huele rico. Me sentí tonto. ya no lo amo. pensé.

pero bueno. después del beso erótico flojo, me desnudó, se desnudó, se colocó un condón, me lubricó con el lubricante que trajimos de nuestro último viaje a Estados Unidos y tuvimos el sexo más fantástico de los últimos tres meses. Bueno. el único.
que si lo comparamos con los demás del último año resultó tan o más flojo que los anteriores.

Cuando lo sentí adentro, pensé...yo qué carajos hago. no lo amo. mi espalda. me duele mi espalda, se me va a alborotar la ciática, ummm qué rico, ay, uh, mmmm, no lo quiero, más, mételo más....vulgar, bruto, torpe, cómo te tiraste esta relación....imbécil, no puedo vivir sin tí, muérete. maaaaaas, no, no, quítate, no, sí, ay, si. y de pronto se levanta de la cama y se va para el baño. Y yo he quedado absolutamente vulgar. una pierna mira hacia el sur y la otra hacia el norte. no entiendo. qué pasó? oleré feo? ya no me quiere? yo sabía. puto. brujo pendejo. "van a tirar muy rico". brujo idiota.

- Qué pasó? pregunto. nada, vente. me responde.
me masturbo indecentemente, con una erección a tope y mil dudas en la cabeza mientras el me mira desinteresadamente. si, si, si. pienso. no, no, no, sigo pensando. me vengo, me vengo, animal bruto, tarado, torpe.

me vine.

Luego del sexo cordial, nos bañamos y no pasa nada más interesante durante el resto del día. ya por la noche, he decidido que no quiero dormir con mi nuevo novio. Jajaja. nuevo novio. Es como salir con los pantalones bota campana, 20 años después de la muerte del disco y en una temporada en la que están de moda los pantalones pitillo. Si quiero, pero no quiero. Más bien, no quiero y saco la excusa de que necesito dormir para madrugar bien. Mi nuevo viejo novio no hace mayor drama y cierra la puerta de su cuarto luego de un helado hasta mañana.

...

Ya es de mañana. Nuevo día. nueva semana. nuevo novio. Me despierto temprano y me levanto de mi cama. me dirijo hacia su cuarto y abro la puerta suavemente con la firme intención de meterme entre las sábanas de mi nuevo novio. Al acercarme a la puerta dudo. ¿se estará masturbando? que tal que le interrumpa? no, no creo y decido abrir para que mi nuevo novio me reciba entre sus cálidos brazos y me dé un beso como el de ayer y canten los pajaritos en el borde de la ventana. Abro dulcemente la puerta. él duerme enredado entre las cobijas. ni siquiera se ve. Decido entonces dejare dormir. Tan dulce yo.

me acuesto nuevamente y me alcanzo a quedar dormido, cuando mi dulce nuevo novio ha entrado a mi cuarto. Oh, príncipe azul que vienes a rescatarme de los brazos de Morfeo, deposita en mí un dulce beso y hazme la princesa más deseada y envidiada. Ni mierda. Mi príncipe azul, con pijama fea me ha dicho secamente: "Usted no que tenía que madrugar? levántese". Luego de su minimalista discurso se ha dado la vuelta y ha salido de mi habitación. Al menos buenos días hubiera dicho.

Me levanto como puedo, porque Morfeo en venganza se me ha trepado encima para joderme la vida y no dejarme salir de la cama nunca más. pero le gano y me levanto.
Me baño. me visto y cuando voy hacia la cocina, mi príncipe ahora convertido en ogro, pero no como Shrk sino uno feo, peludo, grosero y aburridor, me recrimina por dejar mi máquina de afeitar encima del lavabo. Puerco, me dice. pendejo me siento.

No le presto atención y sigo hacia la cocina a prepararme un sanduche antes de salir.
- quieres uno - le pregunto con mi vocecita más dulce-. No- me responde con su halitosis mental. Ok. saco el jamón, saco el ques...-ahora es que deje la sanduchera llena de grasa como siempre hace - por Dios, exploto internamente. Implosión. Mil bombas catatónicas en el atolón de Bikini. Qué puta mierda le importa si dejo la sanduchera brillando o completamente grasienta e inmunda? Jueputa, déjeme la vida en paz. La vida es más que sanducheras limpias y lavabos sin máquinas de afeitar. Viva, cabrón, viva!!!! pienso. Que tengas un buen día. balbuceo mientras el sale, tira la puerta y pa'l carajo el romanticismo de mi nuevo noviazgo con mi viejo romance.

Te detesto amor mío

Quisiera no quererte tanto.

Quisiera odiarte un poquito más.

Quisiera aborrecer tus granadillas por la mañana.

Quisiera poder quererte dos centurias más.

Porque eres una década para mi.

Porque todavía tengo sueños contigo.

Porque sé que aún me amas.

Aunque deseemos acribillarnos a bala.

Quisiera morirme en mi próxima cirugía.

Que me entre un bicho asesino y me mate.

Para que te quedes sufriendo en una dulce venganza.

Pero no quiero alejarme de ti.

Quiero que no te vayas.

Quiero que te largues con el primero que encuentres.

Que tu piel me huela a cebolla.

Que tu alma sea mi dulce veneno.

Y que de solo reflejarme en tus ojos,

Me dé septicemia,

Para morir de inmediato

Y convertirme en tu ángel.

Quiero quererte un poquito más

Quiero detestarte por el resto de mi vida

Y que si en la calle te encuentro algún día

Sea más amable una celda en prisión.

Qué mierda de indecisión tengo en la cabeza

Te amo y te odio sin mayor emoción,

Quiero quererte, ser tuyo, por siempre,

No quiero perderte, tenemos opción?

Ámame, ódiame, detéstame, acaríciame,

Acércate, aléjate, piérdete, renuévate,

Bésame, pégame, escúpeme, lámeme,

Abrázame, descuartízame, quiéreme, quédate.

Te doy mi mitad, te la regalo, pero me quedo con la tuya,

Me pertenece.

Te doy mi alma, pero a cambio

Tu cuerpo es mio, me pertenece,

Te doy mi cama, mi ropa, mis drogas,

Te doy mis mocos, mi aliento, mi ser,

Te doy mi espíritu, mis uñas cochinas,

Mi olor a vainilla, mi pelo, mi piel.

Te doy a mi mamá, a mi papá y a mis hermanos,

Te doy mis muletas, mis gasas, mis drogas,

Te doy mis vendas, mis clavos y hasta el bactigrás,

Te doy el reloj que me regalaste, mi ipod, mi celular,

Te doy mi inteligencia, mi brutalidad,

Te doy mi inmadurez y la rasquiña en mis guevas,

Te doy mi dulzura, mi fuerza, mi ser.

Pero dame a cambio lo que más deseo,

Yo quiero tu presencia, tu aroma, tu piel

Yo quiero tu genio, tu amargura, tu rabia

Tu ternura y hasta tus medias rotas

Aunque no rimen pero hasta eso quiero.

….

Pd. Escrita tres días después: “Estoy tan aburrido de ti”