Graciela tenía 17 años la primera vez que decidió usar una ayuda extra a la hora de masturbarse. Al principio, dudó en si utilizar un pepino o una banana, pero se decidió por el primero ya que era más suave. Lo disfrutó, pero no lo suficiente ya que su deseo de sexo iba creciendo cada minuto más y más.
Nunca había tenido sexo con un hombre real. A pesar de que sus amigas le dijeran que ser enana no era impedimento alguno para el amor y menos lo era que tuviera un ojo desviado o manchas en sus dientes, pues lo esencial era invisible ante los ojos como decía Saint Exupery; ella veía que sus amigas salían con novios y se divertían, mientras ella pasaba las tardes y las noches sola, encerrada en su cuarto jugando con pepinos, pomelos, botellas y otros artilugios para la satisfacción corporal.
Ocho años después, se encontraba a sí misma atrapada en un laberinto; sola, sin pareja, sin otra amiga más que su abuela a la que visitaba cada 15 días en un sanatorio donde estaba recluida por problemas de demencia senil hacía cuatro años. Graciela pensaba que Dios había querido burlarse de la humanidad creándola a ella y pensaba que su única salida era quitarse la vida con dos frascos de triptanol, el medicamento que tomaba para calmar su ansiedad por masturbarse con objetos poco aptos para el consumo humano.
Una noche, cuando se distraía jugando con una berenjena, de pronto vio como una luz fuerte salía de su placard. Por un momento pensó que era un incendio, pero la hermosa luz azulada que salía del mismo, le daba paz. - ¿Sería la Virgen?- pensó; sus dudas fueron resueltas de inmediato al emerger del closet una dulce señora, de cabellos plateados, con la tez suave y los ojos claros como el agua, que portaba en su mano una varita mágica con una estrella brillante en la punta y de la cual emanaban chispitas incandescentes.
-Hola Graciela- le dijo amablemente la señora – soy tu hada madrina y he visto tu sufrimiento a lo largo de los años, por lo cual he decidido acudir a ayudarte. Déjame decirte que ya he elevado una queja ante el Tribunal Superior de Dioses porque fue injusto el trato que te dieron al momento de asignarte las características físicas; por eso, estoy aquí para remediar en parte tu dolor.-
Y diciendo esto, la mágica señora levantó su varita en dirección a una asombrada Graciela, pronunció algunas palabras extrañas e hizo que todo su cuarto se iluminara dejándola ciega por unos breves instantes.
Cuando abrió los ojos, ya era de día. Estaba acostada en su cama como de costumbre y el teléfono sonaba sin cesar. Se sorprendió porque nunca la llamaban y decidió no contestar pensando que sería como siempre número equivocado. Se dio vuelta y encontró el periódico junto a ella. Le extrañó verlo ahí, pero leyó el titular donde decía que Grace X, una afamada actriz porno enana, estaba de visita en la ciudad causando un furor inusual entre sus seguidores. Graciela quedó de una sola pieza. La foto del periódico era la suya propia; ¡el Hada Madrina de la noche anterior la había convertido en una actriz porno! Sorprendida, emocionada y asustada, leyó toda la nota que ocupaba una página completa de la sección de farándula, en donde le revelaba que ella era una de las más famosas actrices porno del planeta; que había ganado tres premios Ninfa, dos AVN, que había trabajado junto a estrellas como Rocco Sifredi, Nacho Vidal y Jenna Jameson y que había regresado a la ciudad a presentar su primera producción en BluRay, la nueva tecnología que permitía una calidad insuperable en imagen y sonido.
La diminuta mujer pegó un grito de alegría y su minúsculo cuerpo, deforme y extraño se estremeció de emoción. El teléfono aún timbraba insistente y Graciela, o ahora Grace X, como mejor sonaba, dio un salto y contestó. Al otro lado, Jeff, como se identificó, le dijo que estuviera lista porque en 45 minutos pasaría a buscarla para llevarla a una sesión fotográfica con el afamado actor local Adam Horny.
Ella no podía creer su suerte. Bajó la mirada y vio su cuerpo. Regordete, contrahecho y feo como siempre, pero ahora revestido de un mágico poder otorgado por su hada madrina. Ella era Grace X y había tenido todo el sexo del mundo sin darse cuenta!
Se duchó rápidamente observando especial atención a su cuerpo. Se tocaba y no podía creer que los miembros más famosos y exclusivos del planeta hubieran sido suyos. Se calentaba pensando en aquellos que habían pasado por su boca… ¿habría hecho alguna sesión de anal? y un escalofrío de emoción recorrió su minúscula espalda.
Cuando salió del baño, encontró a un hombre sentado en su cama. La miraba fijamente y ella le preguntó quién era mientras la invadía una sensación de excitante terror. El desconocido se levantó de la cama y se abalanzó sobre ella tumbándola al suelo. Comenzó a besarla impúdicamente, mientras desabrochaba su pantalón. Ella se dio cuenta lo que iba a suceder y no alcanzó a decir una sola palabra cuando sintió una enorme pija atravesando su exótico cuerpo.
Inmovilizada, Graciela no podía creer su maravillosa suerte mientras aquel extraño que ingresaba en su cuerpo, le gritaba jadeando que era suya y de nadie más; La lujuria se combinó con un excitante terror cuando el misterioso amante comenzó, sin dejar de embestirla, a apretar su cuello mientras le gritaba babeándola con ira y con amor, que era una puta, que no merecía vivir y que la amaba, que la amaba, le gritaba que la amaba...
A la mañana siguiente, el diario local anunciaba penosamente la muerte de Grace X, la archifamosa estrella porno enana, violada y ahorcada a manos de un fan compulsivo quien había entrado al cuarto de la vedette mientras esta se alistaba para una sesión fotográfica; en el informe periodístico se incluía la fotografía del cuerpo inerte de la sex symbol, cortesía del cuerpo forense, y en cuyo rostro se dibujaba, en medio de los moretones, una extraña sonrisa de satisfacción; muchos lloraron, el fan, capturado luego, fue sentenciado a muerte y el hada madrina, quien se tomó atributos que no le correspondían, fue despojada de su cargo y hoy pasa las tardes trabajando como prostituta mature en un cine porno del centro de la ciudad.
Un año sin amor
13 years ago
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