Ya no existen los deseos de una feliz semana.
Ya los besos tórridos se extinguieron. Abolidos.
Las miradas dulces son ahora picotazos de escorpión
Y el roce de nuestra piel tan suave como un roce
Después de una quemadura de tercer grado.
Ya verle desnudo es un suplicio,
Tan erótico como ver a mi abuelo a los
96 años orinar.
Verle dormir no inspira ya la ternura de antes
Sólo generan unas ganas mudas
De empujarle al suelo para que me devuelva mi cama.
De hecho, hace ya dos meses no dormimos juntos.
Mi confianza en él está muriendo como las especies
En vía de extinción.
A su familia ya no la soporto,
Paladines del tedio y la hipocresía
Que sólo saben sonreir de una manera
Dulce y amigable
Tan peligrosa como una bomba molotov.
A dónde va a llegar esta dictadura autoimpuesta
Esta camisa de fuerza sin candado.
Será que terminar es lo que quiero,
Pero entonces por qué aun no lo he hecho yo?.
Porque soy un cobarde irrefrenable,
Un iluso como millones que hay en el planeta
Por imbécil, estúpido, idiota y guevón.
Valgo algo con el a mi lado,
Puedo brillar como estrella en soledad.
Y aun prefiero la opacación a fulgurar?.
Que miedo estúpido me llena,
No se a donde voy a dar.
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