Sunday, August 31, 2008

Tengo un gordo sentado en mi pecho

Tengo un dolor en el pecho.

Justo a 25 cm de mi barbilla.

No sé si es el alma que la tengo destrozada
o un gas que no ha podido salir.

Pero duele. Duele mucho.

Es como si tuviera un gordo grandote sentado
En mi pecho, un gordo grandote que no me deja
Respirar.

El se ha ido otra vez. Todos los días se va,
Todas las horas se va, todos los minutos, todos los segundos se va.
Un minuto equivale a 60 segundos y una hora equivale a 3600 segundos.

Y mi dolor equivale a mucho dolor.

Wikipedia dice que El attosegundo (de atto) es la unidad de tiempo
equivalente a la trillonésima parte de un segundo y se abrevia as. 1 as = 10-18 s.
Cada attosegundo me está doliendo el alma una attonésima parte más.
O sea, eso es como un dolor que rompe la carne del alma con un cortauñas de bebé.

Wikipedia también dice que la medida temporal en el mundo espiritual es de 1 eón
equivalente a 1000 millones de años humanos. Me da miedo que este dolor me dure varios
Eones contados en attosegundos.

Mi tristeza está muy científica. Estoy solo, pero wikipedia me acompaña.

Busco nuevamente en internet. Esta vez, medidas de dolor. La búsqueda me ha arrojado
3.350.000 resultados de medidas de dolor en aproximadamente 0,16 segundos. Eso es un dolor rápido.

He encontrado un cuestionario del dolor. Después de una breve explicación científica, hay un listado de adjetivos para describir el dolor. Me entretengo viendo el dibujito de un hombre desnudo por delante y por detrás que asumo es para decirle al médico donde duele el dolor. (Bonitas nalgas y que bien dotado está el dibujito, pienso inconscientemente).

Pero, cómo describir el dolor de mi pecho? Doctor, un gordo está sentado en mi pecho, usted no lo ve, es invisible como el avión de la Mujer Maravilla, pero pesa igual que el avión completo (con todo y Mujer Maravilla y sus hermanas y su mamá y varias princesas amazonas y hasta las cuñadas pues la Mujer Maravilla se ha casado en secreto con Steve porque quedó embarazada después de una fiesta de3 integración que hicieron en el cuartel de guerra en Washington). Pesa mucho el gordo en mi pecho como este avión, pero ya no es el avión que aparecía en la serie; la Mujer Maravilla, además, con sus ahorros, se ha comprado el último jet con propulsión cuántica, liviano como una pluma, pero pesado. Muy pesado. Se estima que pesa más de 17 toneladas y 24 gramos. Como mi gordo. Además doctor, el gordo está desnudo, es peludo y como tiene las piernas abiertas siento los pelos de sus nalgas sudadas y calientes rozándome la piel. Gordo pesado, gordo peludo, gordo doloroso.

(estos tres punticos significan que estuve en internet por 10 minutos buscando dolor del alma. Después de algunos resultados cursis, encontré algo interesante).

He buscado ahora dolor del alma. La búsqueda arrojó 554.000 resultados en 0,13 segundos. (2.796.000 resultados menos que la búsqueda de medidas de dolor). Después de los resultados cursis he encontrado una página interesante de una doctora que dice, según lo que escribe, que yo puedo estar sufriendo de depresión. Esta dcotora debe ser como vidente porque este artículo aparece publicado en 2001, siete años antes de la hecatombe nuclear ocurrida en mi alma.

Tengo hambre, pero no quiero comer. Me he atragantado dos días con una caja de chocolates muy bonita que traje de los Estados Unidos en mi ultimo viaje con él. Recuerdo que cuando la compré fue un gran trofeo para mi, porque es muy bonita. Es azul con florecitas y una calcomanía que anuncia que son chocolates belgas, todo finalizado con un bonito y delicado lazo color palo de rosa y además me costó solo 5 dólares. Pero cuando he abierto la caja, para comerme todos los chocolates que con recelo he guardado, todos los chocolates se habían derretido, mezclado entre sí como si una bomba como la de Hiroshima hubiera explotado dentro de la caja cuando yo no estaba y fundió a todos los chocolates entre sí. Una vez escuché que cuando una avión explota, el calor producido por la explosión hace que la gente se derrita y se funda entre sí como los chocolates de mi caja.

Pero aún así, me he comido los despojos mortales de mi caja de chocolates que guardaba con un cariño enorme. Para alguien muy especial o para mí mismo. Y fue a mí mismo al que le tocó comerse los chocolates. El papelito que viene dentro habla de muchos sabores, con formas bonitas, pero es como tratar de adivinar el color de los ojos de un esqueleto exhumado cinco años después de haber muerto.

Comer chocolates. Eso he hecho dos días, desde que me dijo que termináramos. Exactamente a la 1:20 de la tarde del 29 de agosto de 2008 en el siglo XXI después de Cristo. Eso fue entre un parque que hay en el 7 de agosto y un sitio para comer hamburguesas que queda en la 72 con 30 aquí en Bogotá City.

Ya acabamos. Terminamos. Rompimos. C’est fini. Il est mort. It’s over. We’re done. That’s it. Pa’ la mierda los pastores que se acabó la navidad. Y yo estoy aquí, en lo que queda de nuestra casa, vuelto popó de perro churriento, tragando chocolates que dispararán mi diabetes y me harán más gordo que el gordo de mi pecho y volviéndome putamente reiterativo con el tema, mientras él, se fue ya hace como dos horas, sacó algo de ropa para no venir a dormir esta noche y yo me quedé aquí, con cara de imbécil, llorando como un niño chiquito y sin poder respirar porque el gordo disfruta estar sentado encima mio haciendo presión para que me duela más.

Tuesday, August 26, 2008

Mi puerta

Llevo una semana
Con la puerta de mi habitación cerrada.
Bueno, la habitación legalmente
Es 50% mia, pero nominalmente me pertenece
Toda.


Su habitación (la de él), es igual.
Legalmente es nuestra, pero es
Como si nominalmente no
Pudiera acercarme a ella.

Todo ha sido de esta manera desde hace
168 horas ó 4032 minutos ó 241.920 segundos
Desde que nos hemos peleado hasta que escribí
La palabra “desde” hace 12 palabras.
Y ha sido una experiencia aterradora.

Llego a casa más tarde de lo normal; de esta manera,
Descubro que él ya ha ingresado a su espacio nominal,
Ha cerrado su puerta y el dolor se acaba.
Por eso prefiero llegar antes de la hora habitual,
O después de ella y cerrar la puerta de
Mi propio espacio nominal.

(tengo una acidez infernal!)

Prefiero cerrar la puerta
Para no darme cuenta de
Que cada vez tenemos mucho menos de que hablar.

Con la puerta cerrada no sé si ya llegó
Ó ya se fue aunque tengo los oídos bien abiertos
A cualquier ruido que
Pase del otro lado de la puerta.

Con la puerta cerrada, me siento solo,
Pero tranquilo,
sin cantaletas, sin temores,
Sin inseguridades.

Aquí en mi espacio nominal
Que bien me vendría un refrigerador
Abastecido de helados, jamón, queso,
Yogurt, y dos mil cosas más suficientes
Para los próximos 24 años. O mejor aún,
El robot que salía en los Supérsónicos y que
Robotina, luego de oprimir un botón, salía
Cualquier cosa que Cometín, Ultra o el que
Fuera pidieran. Qué maravilla de invento.

Y en el closet debería haber un baño desplegable,
Del lado izquierdo y una mesita cuca del lado derecho
Con un mantelito de cuadros de colores con una florecita que jamás
Se marchita. Una margarita estaría bien. Nada estrafalario
Como una orquídea o pretencioso como una rosa o
Exigente como una de esas flores que ahora venden en los semáforos
De formas, colores y diseños raros.

Y la ventana que tengo no daría a una pared.

Daría a un lindo jardín con florecitas de colores,
Mariposas bonitas que nunca fueron gusanos peludos,
Sino solo eso, mariposas bonitas de colores bonitos,
Como las flores; y un poco más allá del jardín una vista
Imponente de mi ciudad, tan alta como para ver qué casas
Y edificios tienen piscinas o helipuertos en sus techos;
También para ver a una que otra persona desnudarse y
Ponerse su pijama sin percatarse de que yo los estoy viendo.
Claro que también debe ser en un piso bajito mi ventana,
De tal manera que pueda salir corriendo fácilmente en
Caso de un terremoto.

Y si abro mi ventana, un día me llega el olor del
Pan recién horneado de una panadería cercana
(dejo constancia de que no necesito ir a la panadería
porque mi gabinete Robotina me lo da), Otro día
Me llega el sonido de una flauta traversa como esa que yo
Quería aprender a tocar de niño (jamás he visto una a menos
De 50 metros de distancia). Otro día me entretendría escuchando los
Chismes de la vecina de abajo, o la de arriba, no importa,
Pero otros preferiría cerrar la ventana y acostarme en mi cama a mirar al
Techo.

Ese sería el diseño perfecto de mi espacio nominal.
Bueno, también habría una bodega enorme con antiácidos, antiflatulentos,
Aspirinas y gran variedad de píldoras para la lumbalgia, la gastralgia
Y la cefalea.

Obviamente mi computador no puede faltar; la puerta de
Escape a través de internet donde encuentro música, porno,
Datos curiosos y muchas cosas más. En qué momento
Reemplacé el mundo por un monitor de 17 pulgadas?

El llegó y yo me di cuenta
y él se dio cuenta de que yo me di cuenta,
y yo me di cuenta que el se dio cuenta de
que yo me di cuenta.

Y mi puerta estaba abierta.
pero no la atravesó, ni para echar
un pequeño vistazo de los maravillosos
artilugios que tengo adentro
para vivir sin él.

Escuché fuera de mi espacio
nominal sus pasos que se dirigieron a la cocina,
legalmente de ambos, abrió el grifo del agua,
probablemente para tomarse una pastilla,
regresó con los pasos aprendidos , entró
a su espacio nominal y delicadamente cerró su puerta.

Y la mia continuaba abierta.

En un rato cerraré la mia
y toda la pantomima improvista
habrá acabado hasta mañana que una nueva
comienza con la salida del sol.

Al otro lado de la puerta
Está lo que más odio.
También lo que más amo.
Está lo que más miedo me genera,
Pero también mi mayor confianza.

Me da miedo abrir la puerta
Y darme cuenta de que ya no encontraré nada,
Me da miedo dejarla cerrada mucho tiempo,
No vaya y no se abra nunca más.

Saturday, August 23, 2008

Qué mierda!!!

Tanta gente.
Tantos contactos en el Messenger
Y me siento tan solo.

Todo me ata, todo me derrumba.
Las hadas no aparecen.
Los príncipes azules no llegan
Y el que tengo hace rato se está destiñendo.
El tiempo pasa
Y los sueños se estancan tomando
Visos de obsesión inconclusa
Y yo
Me siento tan solo,
Además hace un frio el hijueputa
Que se me mete por los pies
Sube por la espalda y se me
Cuela en el alma.

No me quiero acostar.

Salir? A donde?
A rebajarme?
A sentirme sucio y vacío
Y además solo.

Cuando tenia 18 y me sentía
Solo pensaba que cuando tuviera treinta
Me iba a sentir muy bien, con dinero,
Exitoso y rodeado de alegrias.

Ni mierda pa’l perro. Sigo igual,
Solo que mas gordo, con una puta pata jodida
Con un miedo cabrón por una operación que
Me van a hacer, con el príncipe azul
Mas desteñido que una bandera barata puesta al
Sol por mucho tiempo. Tal vez demasiado.

Esa bandera debió haberse bajado hace
Mucho tiempo pero me acostumbré a verla
Ahí, colgada, con la esperanza de que algún
Día volviera a ondear como cuando lo hacía
El dia que la icé. Y ni mierda.
Más tiesa que un pañuelo mocoso.
Príncipe azul = pañuelo mocoso.

Y aquí estoy. Con miedo de terminar
De escribir, de que se me acaben las palabras
Y descubra que hasta para escribir,
Cosa que medianamente creo que serviría,
O que por lo menos me gusta,
Soy tan irremediablemente malo
Convirtiéndome en un ente viviente,
En un gusano peludo, gordo y feo
Que jamás será mariposa.

Tengo frío.
No quiero acostarme.
Tengo frío,
No sé qué hacer.

Monday, August 11, 2008

11 de Agosto de 2008

Ya no existen los deseos de una feliz semana.
Ya los besos tórridos se extinguieron. Abolidos.
Las miradas dulces son ahora picotazos de escorpión
Y el roce de nuestra piel tan suave como un roce
Después de una quemadura de tercer grado.

Ya verle desnudo es un suplicio,
Tan erótico como ver a mi abuelo a los
96 años orinar.

Verle dormir no inspira ya la ternura de antes
Sólo generan unas ganas mudas
De empujarle al suelo para que me devuelva mi cama.

De hecho, hace ya dos meses no dormimos juntos.
Mi confianza en él está muriendo como las especies
En vía de extinción.

A su familia ya no la soporto,
Paladines del tedio y la hipocresía
Que sólo saben sonreir de una manera
Dulce y amigable
Tan peligrosa como una bomba molotov.

A dónde va a llegar esta dictadura autoimpuesta
Esta camisa de fuerza sin candado.
Será que terminar es lo que quiero,
Pero entonces por qué aun no lo he hecho yo?.

Porque soy un cobarde irrefrenable,
Un iluso como millones que hay en el planeta
Por imbécil, estúpido, idiota y guevón.

Valgo algo con el a mi lado,
Puedo brillar como estrella en soledad.
Y aun prefiero la opacación a fulgurar?.
Que miedo estúpido me llena,
No se a donde voy a dar.

Friday, August 01, 2008

De hace días

Porque me quisiste tanto
que quisiste que yo fuera tú
y yo te quise tanto
que me olvidé de lo que yo quería,
y cuando me tocó salir a buscarme
no supe ni a quien era que tenía que encontrar.

Y me volví un perro buscando su propia cola,
aunque la tuviera cortada como las alas
de un pájaro en cautiverio.

Inalcanzable yo,
irreconocible yo
evaporado yo.

Aquí otra vez

Estoy de nuevo en mi blog después de tres siglos y medio de no entrar aquí. Varias guerras, varias generaciones, muchos cambios en este planeta desde que yo no entraba. Y lo peor es que tengo un dolor de espalda que no me deja casi ni pensar. Este parece ser el blog de un paciente geriátrico aburrido desde el hospital porque siempre que entro algo me duele. De milagro no estoy tomando antibióticos en este momento, así que esta noche probaré ese licor de chocolate que traje de mi viaje a Estados Unidos. Qué país tan aburridor, pero fantástico para ir de compras.

Por otro lado, mi afición de la semana se llama la música hindú. Guau. Me encantaría ser una mezcla de Aishwarya Rai conmigo. Obviamente el cuerpo de ella, con la cara de ella, con los millones de ella, con la manera de bailar de ella, con el marido de ella...bueno, no, el marido no, porque yo me puedo conseguir uno propio y hasta mejor, pero aquí (eso es lo que saco de mi, la ubicación), aunque para ser verdad, preferiría Paris, Roma, New York o hasta el mismo Buenos Aires.

Pero bueno, como no tengo nada interesante que escribir en este momento, me voy a buscar una pastilla de lumbal para que me quite este dolor de puta histérica con problemas de lumbago de tanto agacharse a mamar. (no falta la guachada).