Cuando yo me vaya de mi casa, no habrán serenatas ni fiestas de despedida; no habrán lágrimas de emoción ni entregas de regalos. No habrán padres orgullosos ni tías bien peinadas.
Cuando yo me vaya de mi casa, no habrá una limosina blanca alquilada esperándome en la puerta, ni vecinos curiosos husmeando entre las cortinas; no habrán consejos paternales ni hermanos cómplices.
No.
Cuando yo me vaya, saldré en silencio, por la puerta de atrás, con los pasos susurrantes para que nadie se entere de que me estoy yendo. Cuando yo me vaya, sólo recibiré algunas felicitaciones censurables e hipócritas, falsas alegrías empañadas por unos ojos que esconden rabia y decepción.
Cuando yo me vaya, las lágrimas serán de tristeza, las palabras sobrarán y darán paso a una mezquina reacción de intolerancia.
Pero cuando yo me vaya, me iré feliz, porque comienzo a SER, comienzo a VIVIR, comienza la segunda etapa de mi propia aceptación, con la frente en alto y el corazón limpio, con las ilusiones intactas entre las cajas que conducen a mi realización personal. Cuando yo me vaya comenzaré a descubrir un nuevo mañana, un nuevo presente y por qué no, un nuevo pasado. Visto desde los ojos de mi independencia.
Ya viene.
ya pronto llega.
ya se acerca.
no puedo esperar más.
Un año sin amor
13 years ago
No comments:
Post a Comment